¿Cuál es mi valor?
¿Auto valorarse? ¿Cómo saber cuánto valgo? ¿Cómo aprendo a auto valorarme?
- Mi valor es el valor del oro, yo soy oro, mi aura es de oro
- ¿Y Qué valor tiene el oro?
- El valor que cada uno le dé a un tesoro.
Esto es una historia que narra como un ángel pudo encontrar su autovaloración perdida.
El oro es un tesoro, es una herencia, es una pieza maravillosa y hermosa, es algo que todos quisieran tener, mostrar, exhibir, cuidar, valorar y proteger.
Una vez una enorme pieza de oro grande y sólida, hermosa, valiosa, guardada y cuidada como cualquier tesoro invaluable fue cedida como una herencia a un príncipe para cuando él creciera y fuera un adulto pudiese disponer de ella, ese príncipe veía esa hermosa pieza de oro en una caja de cristal pero no se le era permitido tocarla, y aunque era suya no soportaba él no poder tomarla ¿porque tenía que esperar entonces? Si le pertenecía; en su impotencia, fue con unos amigos a ver otras piezas que también tenían un valor pero no tanto como el de esa pieza de oro que no conocía aun la autovaloración.
Al destino no le gustó mucho esta acción del príncipe y como castigo por no saber esperar, se le entregó a otra persona la pieza de oro, esta persona la sacó de su caja de cristal y la disfruto como todo hombre hubiese querido sin embargo no le dio el mantenimiento necesario, no la limpiaba y no la guardaba en un lugar seguro, lo que ocasionó que la pieza perdiera parte de su brillo.
Al destino tampoco le gustó que este personaje la descuidara, en ese momento la cedió a otro a otro hombre, este hombre nuevo le dio un mantenimiento periódico, sólo la exhibía cuando iba a fiestas y reuniones, sólo le daba un mantenimiento días antes de estas reuniones sociales, dependiendo por supuesto de su estado en ese momento; este hombre no la exhibía mucho pero sabía cuánto valía por lo tanto la tenía muy bien guardada y sólo alardeaba de ella en ocasiones especiales, la cuidaba con recelo y aunque olvidaba constantemente que la tenía, cada vez que se recordaba de ella verificaba que estuviera allí donde la había guardado.
Cabe destacar que estos humildes caballeros tampoco eran conscientes de su valor.
¿Cómo poder valorar a alguien si no sabes tú valor propio?
Un día llegó a casa este hombre y sólo por verificar fue hasta el escondite donde se encontraba la pieza pero que sorpresa que ya no estaba allí se la habían robado.
Aquel Ladrón indignado de que ese hombre tuviera esa pieza tan valiosa y no la tomara en cuenta no la valorará como era debido, fue y la arrebato, este Ladrón la cuidó mucho la limpio, la pulió hasta donde podían sus ingresos, sin embargo, fue suficiente para devolverle el brillo y darle vida nuevamente, él estaba muy orgulloso de ella, soñaba con ella , velaba por ella pero mediante pasaron los días fue sintiendo temor de que sus seres queridos se dieran cuenta que había sido un ladrón.
Aunque la exhibía con algunos amigos y les comentaba que tenía esta pieza bien escondida, no la mostraba por miedo a que la arrebataran de sus manos, sin embargo sus amigos sabían que la tenía, llegó un momento en el que negaba tenerla, ocultándola con el temor que algún día se la quitaran y para que no lo delataran con sus seres más queridos; él tenía sus propias joyas pero él sentía que no eran tan valiosas como esta pieza de oro así que cedió sus joyas pero la persona quien fue cedida poco las valoró y las devolvió.
Un sentimiento de culpa lo invadió por no haber valorado tanto sus piezas, ellas tenían un valor que otras personas no lo podían ver y el sí y aunque amaba tener esa pieza de oro el mantenimiento que le podía dar debía dárselo a sus propias joyas, sin embargo su anhelo era que algún día pudiera ser suficientemente adinerado como para darle valor y cuidado también a ella por lo que la escondía con recelo pero no en un sitio seguro, la escondía en cualquier lado para ocultarla ante los ojos de sus seres amados lo que ocasionó que la pieza se deteriorará cada vez más nuevamente.
Este Ángel de Oro había perdido emocionalmente todo su valor
Un día decidió entregarla, devolverla a su dueño anterior; cuando llegó para devolverla se dio cuenta que no quería hacerlo ya que se había enamorado de esa pieza de oro.
Regresó con ella y la enterró en un bosque lejos de los ojos de sus seres queridos que decepción para ellos saber que él era un ladrón sin embargo desde su hogar él podía ver dónde estaba escondida, la dejó sola y se olvidó de ella, un día lluvioso, el agua arrastró la arena que envolvía la pieza otros la miraron se dieron cuenta que ahí estaba y que al parecer no tenía dueño.
No merecía ser ocultada ni era un motivo de vergüenza , ella merecía ser exhibida honrada y amada con orgullo, en cuanto el ladrón observó que otros estaban interesados en su precioso tesoro fue corriendo hasta ella y se la llevó a un nuevo lugar secreto, no sin antes hacerle saber a esos ojos mirones que esa pieza era de él.
Allí permaneció por mucho tiempo, ya tenía mucho tiempo sin ser sin cuidada y protegida estaba muy deteriorada .
Un día el ladrón volvió la sacó la utilizó y la enterró nuevamente en ese momento le dejo claro al destino que él tampoco la merecía.
Vino la temporada de lluvia la pieza de oro estaba reluciente a pesar de sus daños, brillaba nuevamente el ladrón tenía tiempo que no iba hasta el terreno, un día se le ocurrió pasar por allí, y habían muchos ojos cazando la pieza, egoísta, celoso e inseguro la tomó la declaró como suya ante esas personas la volvió a esconder y le dijo al universo “Te prometo que vendré por ella pronto”,
Estaba tan deteriorada que en cuanto volvió a su casa el ladrón se dio cuenta que tenía una pequeña cortada de ella se sintió muy resentido porque su valiosa pieza lo había lastimado sin antes pensar que había llegado esas condiciones por su descuido. no volvió más por ella, sin embargo se encargó de que un trabajador de la hacienda fuera taparla bien cada vez que se descubría por el viento o la lluvia, el trabajador iba y la ocultaba de mejor manera cada vez que el ladrón preguntaba por ella el trabajador chequeaba y la tapaba mejor un día llegó la noticia qué ladrón había vendido su casa y todas sus tierras incluyendo el bosque donde se encontraba escondida la pieza de oro, sin embargo, dejó bastante claro a todo el entorno que ella era una pieza muy valiosa pero que tenía dueño y su dueño en él.
Si adquieres algo que sientes que tiene más valor que tú, será difícil desapegarte emocionalmente.
La dejó su suerte rota, dañada, deteriorada, rayada, ya ni siquiera parecía una pieza de oro, él sólo volvió unas veces más la primera para chequear a ver si estaba allí desde lejos por supuesto y la segunda para decir esa pieza es preciosa, es hermosa, bellísima, es divina y es mía, se fue y no volvió más.
Pasaron lluvias ,vientos ,pasó el tiempo y la pieza se fue descubriendo los campesinos a su alrededor y las otras personas también se daban cuenta que ahí estaba pero que ahora estaba abandonada, unos la buscan por su valor, otros la querían para cuidarla ya que sabían que podían restaurarla ,otros querían venderla ,otros simplemente utilizarla, pero nadie se ha atrevido hasta el momento a tomarla, debido a que estaba por mucho tiempo resguardada.
Esa pieza de oro aún permanece allí con muchos ojos al pendiente de ella unos para cuidarla ,vigilarla y muchos otros para tomarla pero aún no ha llegado un valiente que se atreva tomarla ya que una pieza así , solo debe ser cuidada, su valor nunca lo perdió , siempre tuvo el mismo valor y aunque deteriorada por su primer dueño que no supo esperarla, su segundo dueño no supo valorarla, su tercer dueño no supo cuidarla y atenderla, y hasta ahora su último dueño no supo exhibirla.
Ahora es hermosa valiosa, grandiosa porque gracias a tantas experiencias que le regalo el destino aprendió la autovaloración, una pieza de oro sólido que ahora sueña con alguien que la haya esperado, que la valore, que la cuide que le brinde atención, que la necesite, que la desee, que la proteja, que sane todas esas asperezas que le dejó el pasado y la quiera aun con esos nuevos detalles de su historia, ya que vale todo lo que vale el oro de su corazón.

























